COMENTARIOS
Sobre libro Vivir lo Soñado
"Vivir lo Soñado... es un libro de amores,
ternuras, recuerdos y nostalgias. Pero también es un libro crítico,
atmosférico. No hay amargura ni resentimientos en estos cuentos,
trabajados con maestría, con técnicas que demuestran la madurez
creciente del autor, pues son cuentos concebidos a lo largo de muchos años."
Sobre Libro Bajo Lámparas Festivas
"Su poesía es sendero donde se reflejan, como en un espejo, los caminosrecorridos por sus percepciones. Como poeta, Ismael Sambra es prima que devuelve, hechas vocablos, las refracciones de su buena memoria."Luis Marcelino Gómez (desde Miami)
"Un libro que contiene el alma de un poeta y su ciudad. El alma del poeta, manifiestada a través de imágenes sobre su casa, su familia, su historia de hombre cabal que son la esecia de su libro."
Odette Alonso (desde México)
"Es en ese debate doble del poeta consigo mismo y con la realidad doctrinal y cotidiana que está lo más significativo del libro, a pesar de la insistencia de Sambra en que veamos el carácter contestatario de sus poemas."
León de la Hoz (desde España)
Sobre libro Los Angulos del Silencio
"Si el poeta es un mortal olvidado hoy día en el mercado de lo fácil y entretenido, que va convirtiendo sus carencias en hermosas estatuas plantadas en el desierto, entonces puedo decir que este es un poeta de raza. Yo soy el primero que me siento sorprendido, anonadado y turulato por no haber conocido esta vertiente de la poesia de Ismael Sambra, recorrida por una ternura actualizada de aquel lirismo que nos dejaran María Villar Buceta o Eliseo Diego hacia la familia, los hechos intrascendentes y las cosas menudas de la vida cotidiana, incluso el César Vallejo tierno y díscolo del hermano Miguel."León de la Hoz (Madrid)
"Sambra nos hace sentir lo esencial imperecedero desde lo singular. Con una agradable y aguda visión poética de las cosas, de la ciudad y del hombre nos hace intuir sus sentimientos desde el recuerdo y sus experiencias cotidianas, para llegar a descubrir en síntesis lo esencial humano."
José Antonio Fidalgo Bouza (Madrid)
Libro Hombre familiar o Monólogo de las confesiones
"Formado en el espiritu de claridad y comunicación que caracterizó a la poesía conversional de los años sesenta, Sambra consigue en este libro llevarla a explorar también aspectos de la intimidad del hombre que dan carne y sangre al entorno en el que el hombre actúa."
Guillermo Rodríguez Rivera (La Habana)
"El libro me encantó, lo que me alegra mucho poder decir. Particularmente ese amor, la recta nostalgia de los poemas de Santiago."
Antonio Benitez Rojo (desde Amherst, Massachusetts)
Comentarios Generales
"...Si me preguntasen al respecto de los prólogos diría que me parecen completamente innecesarios. La poesía es la única que a veces lleva delante esos mamotretos (como diría Heberto). No son necesarios, te lo juro. La obra del poeta se basta por sí sola. Mi primer libro de poemas, El viento en la pared, casi lo arruinó un colombiano, al que yo no conocía, y que sin mi autorización, le coló un prólogo al libro, que terminó con una cita oportunista y odiosa de Marx. Sambra es un buen poeta y no creo tampoco que necesite los "halagos" de unprólogo mío...”Belkis Cusa Malé, junio 11, 2004
" La poesía de Ismael Sambra es como las calles de Santiago: tortuosa,
llena de balcones y ventanas, faroles, niños que juegan y ancianos que
recuerdan, hombres y mujeres ansiosos... De mano del poeta subimos y bajamos
por calles calcinadas, de silencio solar; dentro dormitan o piensan jóvenes
y seres maduros, el paseante-espía mira adentro y atisba viejas mamparas y
ese impregnarse las horas en el aire como una materia oleaginosa lista para
trazar descubrimientos en el lienzo.
Pero no se trata de una poesía de la complacencia o lo típico. Su sello
es la inconformidad, porque al menos en este caso el verso es como el
hombre: discutidor, controversial. El poeta es consciente de ello: "soy un
amante de la polémica/me gusta discutir y convencer/sincero y grácil ante la
poesía o la frase sabia de un niño".
El poeta se conoce bien y es capaz de definirse ("no soy de una torre de
marfil/de un cuarto oscuro/de un monte viegen/mi casa no es un caracol").
Sapiente de que "la soledad es un delirio peligroso", nada más lejos para él
que la estrategia del avestruz o la vida libresca: ama el afuera, las
posibilidades solares y lunares; no se le ocurre pensar que lo que busca
pueda estar en otra parte. Y lo proclama: "confieso haber sido amamantado/y
empujado/sin medida/sin control". Alguien así ha de ser necesariamente
generoso: "aquí dejo asentado para sello y cuño que esta casa la hereden/mis
hijos y después los hijos de mis hijos con todo su ambiente".
Basta tocar a una puerta santiaguera para que ésta sea abierta y una
sonrisa reciba al extraño, al forastero, al sediento. Con la poesía de
Sambra pasa algo parecido: basta abrir al azar un libro suyo, como se hace
con el Kempis, para hallar un resquicio en el muro, una pequeña luz, un amuleto. "
Yoel Mesa Falcón, (México)